¡Rueda fortuna!

Los dibujos son realizados “al azar” según el dictado ruletas diferentes para cada dibujo. Más que con tinta y papel, son hechos con días de paciencia, dedicación y concentración y una obediencia al dictado de la ruleta que implica una renuncia al control del dibujante sobre el resultado final. Revelan la carga de cada ruleta y la visualizan a través del color como índice. Si nos tomamos un minuto para contemplarlos, analizarlos y compararlos, podemos comprobar al verlos juntos que aunque a primera vista se ven muy parecidos, no lo son. Cada uno es en realidad un universo paralelo.


Son una especie de mandalas azarosos que invitan a reflexionar acerca de lo que llamamos probabilidad, lo que conocemos como fortuna o azar y lo que llamamos estadística. Sobre ideas como el tiempo, la acción, la repetición, el trabajo manual en la era de la velocidad y la productividad. En su escencia, estos dibujos invitan a pensar sobre el origen de las cosas. Este experimento funciona como una metáfora de la “realidad”. La vida esta dada por decisiones, acciones, situaciones y acontecimientos que se van entrelazando. Se puede reflexionar sobre cómo se van construyendo y modificando las diferentes situaciones y contextos vividos a diario a partir de la interacción de unos jugadores y las reglas de juego dictadas en cada contexto. Sobre cómo la interacción entre los jugadores y estas reglas generan un resultado, más o menos “afortunado”.

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