Players

 

 

 

 

 

 

Now I'm down a little, in fact, I'm down a lot
I'm on a roller coaster ride that I can't stop
Yeah, my luck has changed, but she'll come back
That's the beauty of a game of chance
I can't lose forever, but I'm doomed to try
Because I keep on hearing a voice inside
Players win and winners play
Have a lucky day!

 

 

                                                                   

 

 

 

Have a Lucky day,  Mark Sandman 

 

 

 

 

 

To loose or to win, that's not what really matters...

 

 

 

Ajax and Achilles played with dice. Since ancient times kids, adults and old people play. Playing is a human need, and it also seems to be an animal need. We follow a set of rules. We are told that the goal is to win. Sometimes we win... But results are not the main reason we really play for. We play for the thrill of the moment of winning or losing. We want to play again to have a better result next time. If we win, we want to win again.

 

We sometimes feel tired of our lives. Maybe that’s why sports and games are so important today. They are a way of taking distance from ourselves, creating a stage in which we risk something. We face situations that force us to make decisions. These decisions lead us to victory, defeat or to a status quo.

 

The game industry perfectly understands this, and turns us into winners and losers. It´s no secret to anyone that casinos make millions of dollars each year. Some working as legal enterprises, while others in the shadows. According to Meyer Lansky, the more honest a casino is, the more profitable. It´s not necessary for a casino to cheat. Odds are always on the side of the house. When a player wins, it gives hope to the player and to other players that see the chance of winning as something real.

 

An ethical debate about gambling has been on the table for discussion for many time, even from a religious point of view. The truth is that almost every player is aware of the danger of losing, and the little odd of winning. We know we are going to lose, but we have some room for the hope of victory. In the meantime, while we ride the roller coaster of chance through heaven, purgatory and hell, they offer us some free drinks to enjoy the game, and to feel a little bit more lucky. They invite us to wander freely and randomly through their dark and colorful labyrinths, so we can forget what time and day it is and more important: the burden of our daily worries and routines.

 

Life works in a similar way: we convince ourselves that these rules are real yet it’s really up to us how seriously we want to accept the results. In the end, the attitude we assume towards winning or losing is what can determine our happiness and peace of mind. To win or to lose? That’s not what matters...

 

 

 

 

 

Ganar o perder: esa no es la cuestión…

 

Desde que somos niños jugamos. Jugar es una necesidad humana. De vez en cuando nos cansamos de ser nosotros, de vivir nuestras vidas y rutinas. Sentimos necesidad de vivir algo diferente . Puede ser esa la razón de la gran importancia que le da nuestra sociedad a los deportes y a los juegos. Sirven como una manera de distanciarnos de nosotros mismos, de nuestra racionalidad pura, creando escenarios en los que aun siendo consientes de ello, arriesgamos cosas como nuestro dinero, tiempo, integridad física y mental y nuestro orgullo, con el fin de aliviar nuestra tediosa monotonía.

Nos dicen que el objetivo del juego es ganar. Nos vemos obligados a tomar decisiones. Aprendemos a tomarlas. Al jugar nos enfrentamos a la victoria y a la derrota. Nos vemos obligados a asimilar tanto la una como la otra.  A veces ganamos, otras no. Sin embargo los resultados no son la única razón por la que jugamos. La razón por la que jugamos es la emoción del momento previo al momento decisivo del triunfo o la derrota. Si perdemos, queremos jugar de nuevo para obtener mejores resultados y poder tomar revancha. Si ganamos, queremos ganar de nuevo.

 

En el juego, como en la vida existe un componente que en buena medida determina los sucesos: La suerte o fortuna. La fortuna no es una constante. Son muchos los factores que determinan nuestra fortuna o ruina en cada ocasión. Nuestra inteligencia, por avanzada que pueda llegar a ser, no puede procesar por completo todos esos factores para permitirnos tomar decisiones que nos conduzcan directo hacia la victoria. Al no tener control sobre todos los factores determinantes, debemos tomar decisiones corriendo riesgos. Podemos acercarnos a predecir un resultado de un juego, pero difícilmente podemos repetir esa predicción en varias ocasiones. Tal vez por eso hablamos del azar. Pensamos que existe, pero no estamos seguros. Esa incertidumbre hace que el juego sea más peligroso y atractivo.

 

Existen muchos juegos diferentes. Cada uno escoge cual jugará. Todos ganamos, todos perdemos. Cada uno asume el precio de jugar, así como sus consecuencias. Depende de nosotros qué tan en serio nos tomamos el juego, que cada vez parece un asunto más serio y no sólo una forma de diversión y de liberación. En últimas, de la actitud que decidamos tomar hacia el juego, hacia la derrota o victoria, dependerá nuestra tranquilidad mental y felicidad.