Petropolis: Por una Bogota más humana
Petropolis: Por una Bogota más humana

Petropolis, ¡por una Bogotá más humana!

 

 

La movilidad sea ha convertido en inmovilidad al mismo tiempo que el pavimento, el humo y las máquinas, los automóviles, motos , taxis y buses se han tomado casi todo el espacio público. Bogotá chilla y aúlla. Sus chillidos y aullidos no son otros que los emitidos por los miles de Cachalotes mecánicos, vehículos que pitan, frenan y aceleran, callando con sus gemidos los de todos los habitantes que no aguantamos más esta parálisis que no permite prácticamente otra discusión sobre la ciudad (sea en los medios o en las conversaciones diarias) que no sea sobre la movilidad. Cada vez que salimos nos estrellamos contra este muro, contra esta dura realidad, si nos hemos salvado de caer en alguna de sus trampas mortales o cráteres. Un problema que antes era visto como preocupación de las élites ahora afecta a todos los sectores socioeconómicos. Sin embargo no es un problema tan democrático. Lo sufren más quienes se ven obligados a depender de un sistema de transporte público insuficiente, desordenado, peligroso, incómodo, costoso, lento. Sufren todos los que ven como su tiempo y energía son succionados por este sistema que lentamente avanza para ser aceptable.

 

 

Como decía un filósofo y taxista, tal vez la solución sea el anarquismo total como inicio del cambio. Un año si pico y placa, sin normas, para que después del gran colapso, del día del trancón final entendamos que hay que actuar con decisión, con determinación, con “inteligencia vial” cuando sea posible moverse. Cuando no tengamos más remedio que entender que hay que hacer sacrificios individuales (tan duros, penosos, dolorosos como limitar el uso de nuestros automóviles y preferir el transporte público) para lograr objetivos colectivos, que nos traerán beneficios individuales mayores a estos. Como dice la frase publicitaria de la alcaldía, todos soñamos con una Bogotá más humana, pero por ahora tendremos que lidiar con la del petróleo, ruido, tensión, caos, ladrillos, humo y máquinas, ¿o no?